
Su
maestra personal le pudo enseñar a Helen a hablar usando el método Tadoma: tocando
los labios de otros mientras hablan, sintiendo las vibraciones, y deletreando
los caracteres alfabéticos en la palma de la mano de Helen. También aprendió a
leer francés, alemán, griego, latín, geografía y matemáticas.
Luego
ingresó a la escuela para señoritas de Cambridge, y a los 16 años se inscribió
en la universidad de Radcliffe, donde se recibió con honores en 1904. Fue la
primera persona sordomuda a graduarse de una universidad. Durante estos años,
Helen comenzó a escribir sobre su vida. Su libro, llamado “La historia de mi
vida,” fue publicada en 1903 y eventualmente se convirtió en una obra clásica. Helen
y Sullivan entonces iniciaron una gira de charlas y conferencias sobre sus
experiencias a más de 39 países. Helen contaba su vida en el lenguaje de signos
y su compañera lo interpretaba frase a frase.
Se
convirtió en una oradora y autora mundialmente famosa con una tremenda fuerza
de voluntad y coraje. Estableció la lucha por los discapacitados del mundo,
fundando Helen Keller International, una organización sin fines de lucro para
la prevención de la ceguera, en 1915. Ella usó su nuevo hogar como la sede para
consecución de fondos de la Fundación Americana para Ciegos. Sullivan se
mantuvo al lado de Helen hasta morir en 1936. A partir de ese momento, fue
asistida por Polly Thompson y Winnie Corbally para desarrollar sus proyectos.
Helen
conoció a personajes famosos como Alexander Bell, Mark Twain, John Rockefeller,
Charlie Chaplin, y a todos los presidentes de los EEUU desde Grover Cleveland a
John F. Kennedy para llevar a cabo sus labores. El Presidente Lyndon B. Johnson
le recompensó con la Medalla Presidencial de Libertad, uno de los dos más altas
condecoraciones para civiles, en 1964.
Ella
murió el 1 de junio de 1968 a los 88 años. Fue incinerada y sus restos se
mantienen en la Capilla de San Joseph de Arimathea en la Catedral Nacional de
Washington.
No hay comentarios:
Publicar un comentario